sábado, 11 de febrero de 2012

La opinión pública en el ámbito de las relaciones públicas

Empezaremos con una introducción de la definición de opinión y público para entrar luego a la opinión pública, enlazándola con las relaciones públicas.

La opinión es un derecho y un deber inherente a la persona desde que nace, toda persona tiene derecho a opinar, así no tenga conocimiento pleno del tema, pero mientras más informado este del problema es menos probable que caiga en contradicción o sea obviado por argumentos de fuerza mayor. Es un grado de posesión de la verdad respecto a un conocimiento que se afirma como verdadero sin tener garantía de su validez.

El público es un conjunto de personas que comparten un mismo fin. Dentro del mismo existen confrontaciones por medio de las cuales se puede llegar a un consenso en busca de un objetivo en común.

El concepto opinión pública surge para legitimar el orden político naciente ya que es un objeto de interés académico porque tiene efectos concretos en la vida política y social.
En sus orígenes la burguesía se hallaba lejos de toda actividad política, pero la acción de la burguesía adquirió relevancia pública debido a que su actuar incidiría en el conjunto social.

La prensa y la imprenta abren espacios de opinión pública y es ahí que surge el espacio de lo público, ámbito en el que interactúan el poder y los particulares, el público se convierte en actor político. Idealmente al espacio público pueden acceder todos pero en la realidad solo sujetos políticamente relevantes.

La opinión pública refleja ahora posiciones y demandas diversas que no pretenden predeterminar la decisión política. Las decisiones políticas se sustentan ahora en la ley, no en la opinión pública, aunque esta en determinadas ocasiones suele ser determinante.
La formación de la opinión pública es el resultado de procesos que tienen que ver con el aprendizaje y la apreciación de la realidad política circundante.

La opinión pública se relaciona con los consensos y disensos, con el apoyo o el desafío a las líneas de pensamientos dominantes de cada época. Solo en ciertos temas en específicos relacionados con esos lineamientos generales que adquieren relevancia pública y se convierte en objeto de opinión.

La opinión pública es una fuerza social producto de la conversación espontánea y la interacción con la sociedad. Constituye un tejido social no institucionalizado,  debido a que es informal y espontáneo deliberativo, pero  la opinión pública en todos  sus ámbitos formará cultura, la cual forjará el desarrollo de cada organización e institución dentro de una sociedad.

Se le considera como una fuerza negativa porque es inconsistente y errónea, que puede ser utilizada y manipulada al servicio del poder. Pero también se le considera como una fuerza positiva, solo cuando es producto de intercambios cotidianos entre los ciudadanos que tienen lugar en el espacio público y limita la acumulación de poder. Es tan poderosa que puede destruir y construir la imagen de una organización, de la cual dependerá el tipo de relaciones que tendrá esta con su público externo e interno.

La opinión pública no es la cultura de una sociedad, no es el conjunto de los paradigmas de “ideas y valores” que predominan en cada tiempo y lugar (nacionalismo) sino que la opinión pública se mueve dentro de los límites de esas orientaciones o ejes axiológicos siendo algo diferente a ellos, por ende la opinión pública forjará el contexto en el cual se desarrollará la organización, pero depende de la ella acoplarse a dicho contexto para poder lograr las relaciones con los agentes que lo conforma.
Cuando se trata de opinión pública suele haber mucho sentido común en las apreciaciones, pero casi se desconoce el verdadero alcance del concepto.




La definición más cercana que les podría brindar sobre la opinión pública está basada en una tendencia percibida por un sector de la población, la cual tiene como base una verdad o una mentira, que está constituida en la interacción social, es decir una comunicación retroalimentada, que junto al factor relacional conforma los pilares de las relaciones públicas en su máxima expresión.

Citando, al intelectual Walter Lippman:  “LA OPINON PÚBLICA SON REPRESENTACIONES DENTRO DE LAS CABEZAS QUE SON AFECTADAS POR UN GRUPO DE PERSONAS O INDIVIDUOS QUE ACTUAN EN NOMBRE DEL GRUPO DE PERSONAS”. Aunque sea poco democrática su forma de pensar, él no se consideraba antidemocrático pues el experto no gobierna, representa al público, incluso mejor que los votos. Debido a que están mejor informados. Por ende, la opinión pública es una de las herramientas esenciales para el buen desarrollo del público interno de una organización; por ejemplo, dentro del sindicato oficial de las organizaciones existe un representante que maneja la opinión general del grupo de trabajadores, el cual posee un concepto forjado del intercambio de opiniones individuales.

Desde el inicio de la interacción social, los cambios importantes que se han venido dando se han solidificado a través de la opinión pública, es debido a esto que las organizaciones dieron mayor importancia al trato con sus públicos directos e indirectos. Puesto que su influencia era tan grande en el desarrollo de estas, que se debía crear una relación pública que considerara  el factor decisivo de su crecimiento, LA OPINIÓN DE SUS PÚBLICOS.

Las relaciones públicas surgen cuando una organización influye en sus públicos y sus públicos influyen en ella. Para esto existen diferentes tipos y medios por los cuales esta influencia pueda lograr su objetivo y alterar el curso (para bien o para mal) de la organización. Es aquí donde la opinión pública tiene el poder de construir el curso que deberá tomar la organización a través de la influencia recibida, alterando su imagen, cultura e identidad, y así lograr la simpatía con que su público externo (sociedad con un contexto definido) exige.

Un caso exacto de lo dicho, es el de la minera Yanaccocha respecto al tema controversial de Conga, puesto que los puntos que estableció no lograron el equilibrio que la sociedad esperaba, resquebrajando así la estrategia de comunicación que le hubiera permitido proyectar la imagen positiva que favorecería el avance de sus actividades. Debido a este conflicto, he impulsada por la fuerza que la opinión pública ejerce, se vio obligada a reestructurar su planeamiento comunicacional y plantear soluciones que satisfagan las necesidades de todos los actores implicados en el caso.

Uno tiene la facultad de opinar sobre cualquier cosa, eso todos lo sabemos pero ¿Debe opinar de algo si no conoce el tema o fondo de ese problema? ¿De qué medida mi opinión va a aportar solución al problema? Nos tenemos que preguntar eso antes de intervenir en un tema de coyuntura donde no conocemos el problema en sí.

En conclusión, cuando se logra que un sector de la población tenga una buena impresión de la empresa, se va a lograr la simpatía que la permitirá cumplir con sus objetivos.

http://youtu.be/xeD3uSKMEpQ
Fabrizio Lozada Monzón