La opinión
pública en el ámbito de las relaciones públicas
Empezaremos
con una introducción de la definición de opinión y público para entrar luego a
la opinión pública, enlazándola con las relaciones públicas.
La opinión es
un derecho y un deber inherente a la persona desde que nace, toda persona tiene
derecho a opinar, así no tenga conocimiento pleno del tema, pero mientras más
informado este del problema es menos probable que caiga en contradicción o sea
obviado por argumentos de fuerza mayor. Es un grado de posesión de la verdad
respecto a un conocimiento que se afirma como verdadero sin tener garantía de
su validez.
El público es
un conjunto de personas que comparten un mismo fin. Dentro del mismo existen
confrontaciones por medio de las cuales se puede llegar a un consenso en busca
de un objetivo en común.
El concepto
opinión pública surge para legitimar el orden político naciente ya que es un
objeto de interés académico porque tiene efectos concretos en la vida política
y social.
En sus orígenes la burguesía se
hallaba lejos de toda actividad política, pero la acción de la burguesía
adquirió relevancia pública debido a que su actuar incidiría en el conjunto
social.
La prensa y la imprenta abren
espacios de opinión pública y es ahí que surge el espacio de lo público, ámbito
en el que interactúan el poder y los particulares, el público se convierte en
actor político. Idealmente al espacio público pueden acceder todos pero en la
realidad solo sujetos políticamente relevantes.
La opinión pública refleja ahora
posiciones y demandas diversas que no pretenden predeterminar la decisión
política. Las decisiones políticas se sustentan ahora en la ley, no en la
opinión pública, aunque esta en determinadas ocasiones suele ser determinante.
La formación de la opinión
pública es el resultado de procesos que tienen que ver con el aprendizaje y la
apreciación de la realidad política circundante.
La opinión pública se relaciona
con los consensos y disensos, con el apoyo o el desafío a las líneas de
pensamientos dominantes de cada época. Solo en ciertos temas en específicos
relacionados con esos lineamientos generales que adquieren relevancia pública y
se convierte en objeto de opinión.
La opinión pública es una fuerza
social producto de la conversación espontánea y la interacción con la sociedad.
Constituye un tejido social no institucionalizado, debido a que es informal y espontáneo
deliberativo, pero la opinión pública en
todos sus ámbitos formará cultura, la
cual forjará el desarrollo de cada organización e institución dentro de una
sociedad.
Se le considera como una fuerza
negativa porque es inconsistente y errónea, que puede ser utilizada y
manipulada al servicio del poder. Pero también se le considera como una fuerza
positiva, solo cuando es producto de intercambios cotidianos entre los
ciudadanos que tienen lugar en el espacio público y limita la acumulación de
poder. Es tan poderosa que puede destruir y construir la imagen de una
organización, de la cual dependerá el tipo de relaciones que tendrá esta con su
público externo e interno.
La opinión pública no es la
cultura de una sociedad, no es el conjunto de los paradigmas de “ideas y
valores” que predominan en cada tiempo y lugar (nacionalismo) sino que la
opinión pública se mueve dentro de los límites de esas orientaciones o ejes
axiológicos siendo algo diferente a ellos, por ende la opinión pública forjará
el contexto en el cual se desarrollará la organización, pero depende de la ella
acoplarse a dicho contexto para poder lograr las relaciones con los agentes que
lo conforma.
Cuando se trata de opinión
pública suele haber mucho sentido común en las apreciaciones, pero casi se
desconoce el verdadero alcance del concepto.
Citando, al intelectual Walter Lippman: “LA OPINON PÚBLICA SON REPRESENTACIONES
DENTRO DE LAS CABEZAS QUE SON AFECTADAS POR UN GRUPO DE PERSONAS O INDIVIDUOS
QUE ACTUAN EN NOMBRE DEL GRUPO DE PERSONAS”. Aunque sea poco democrática su
forma de pensar, él no se consideraba antidemocrático pues el experto no
gobierna, representa al público, incluso mejor que los votos. Debido a que
están mejor informados. Por ende, la opinión pública es una de las herramientas
esenciales para el buen desarrollo del público interno de una organización; por
ejemplo, dentro del sindicato oficial de las organizaciones existe un
representante que maneja la opinión general del grupo de trabajadores, el cual
posee un concepto forjado del intercambio de opiniones individuales.
Desde el inicio de la interacción
social, los cambios importantes que se han venido dando se han solidificado a
través de la opinión pública, es debido a esto que las organizaciones dieron
mayor importancia al trato con sus públicos directos e indirectos. Puesto que
su influencia era tan grande en el desarrollo de estas, que se debía crear una
relación pública que considerara el
factor decisivo de su crecimiento, LA OPINIÓN DE SUS PÚBLICOS.
Las relaciones públicas surgen
cuando una organización influye en sus públicos y sus públicos influyen en
ella. Para esto existen diferentes tipos y medios por los cuales esta
influencia pueda lograr su objetivo y alterar el curso (para bien o para mal)
de la organización. Es aquí donde la opinión pública tiene el poder de
construir el curso que deberá tomar la organización a través de la influencia
recibida, alterando su imagen, cultura e identidad, y así lograr la simpatía
con que su público externo (sociedad con un contexto definido) exige.
Un caso exacto de lo dicho, es el
de la minera Yanaccocha respecto al tema controversial de Conga, puesto que los
puntos que estableció no lograron el equilibrio que la sociedad esperaba,
resquebrajando así la estrategia de comunicación que le hubiera permitido proyectar
la imagen positiva que favorecería el avance de sus actividades. Debido a este
conflicto, he impulsada por la fuerza que la opinión pública ejerce, se vio
obligada a reestructurar su planeamiento comunicacional y plantear soluciones
que satisfagan las necesidades de todos los actores implicados en el caso.
Uno tiene la facultad de opinar
sobre cualquier cosa, eso todos lo sabemos pero ¿Debe opinar de algo si no
conoce el tema o fondo de ese problema? ¿De qué medida mi opinión va a aportar solución
al problema? Nos tenemos que preguntar eso antes de intervenir en un tema de
coyuntura donde no conocemos el problema en sí.
En
conclusión, cuando se logra que un sector de la población tenga una buena
impresión de la empresa, se va a lograr la simpatía que la permitirá cumplir
con sus objetivos.
http://youtu.be/xeD3uSKMEpQ
http://youtu.be/xeD3uSKMEpQ
Fabrizio
Lozada Monzón
No hay comentarios:
Publicar un comentario